AQUARIUS MÁS FRESCO QUE NUNCA.

 

Los veranos ya no son lo que eran. Antes disfrutábamos de las largas (a veces interminables) puestas de sol. Llegabas a una playa y lo primero que hacías no era correr a mandar una carta para contar lo que estás haciendo a todas tus amistades, incluyendo una foto o unas cuantas. No, te tumbabas en la arena, te refrescabas en el mar y hacías un castillito. Nuestra naturaleza disfrutona, nos acompañaba mientras hacíamos la paellita playera, disfrutábamos del paseo por la orilla, de la tortilla perfecta, de la cara de nuestros hijos al llegar a un parque de agua.

Pero la era moderna, ha traído nuevas exigencias, que, de alguna forma nos autoimponemos sin ser muy conscientes de ello. Ahora, estamos más pendientes de contarlo, que de vivirlo y esta reflexión es la que nos ha llevado en Aquarius a preguntarnos “¿no estaremos perdiéndonos algo?”. Especialmente cuando nos dejamos llevar en esta euforia de compartir, como si no hubiera un mañana.

Así que, Aquarius este verano nos invita a ser un poco más libres. Quiere que nos cuestionemos y nos preguntemos si realmente es “eso” lo que queremos o estamos cayendo en una inercia social. Una exigencia, una inercia, que más que darnos y hacernos felices, nos exige. Y es que el verano ya no es lo que era, sobre todo el verano del #.

Y esta es la cuestión que propone la marca, “¿no sería maravilloso liberarnos de las exigencias del hashtag…?”

Aquarius propone liberarnos de la obligación social de tener que estar posteando cada cosa que hacemos, mientras, en realidad, lo que ocurre es que tristemente nos lo estamos perdiendo.

Una propuesta muy Aquarius, que como siempre, define al ser humano por su naturaleza libre y sus infinitas posibilidades de disfrutar a pleno pulmón, lejos de la tiranía de todo lo que nos lo impide:

Véase las nuevas costumbres digitales que se acentúan especialmente en vacaciones y veraneos como los postureos, los “tener que postear cada cosa que haces”, desde la foto del chuletón, de los pies en el agua, del perro que hace monadas y otras… todas ellas obligaciones autoimpuestas de la era moderna.

Se trata de una vuelta al origen, al ADN liberador y fresco de la marca y por extensión, del ser humano. Una exploración por los insights de la cultura moderna, pero desde la voz de una marca que te habla siempre con mucho humor, frescura y empatía.


De esta forma nos propone:

Liberarnos del hashtag y que vuelva… La almohadilla.

No la del móvil, sino la de toda la vida.

 

Irónica, refrescante y veraniega, así es la propuesta de una pieza que no pasa desapercibida en la parrilla. Con una banda sonora original que combina música surf, pero dándole un rollo muy spanish-california, para completar una propuesta visual especialmente fresca, videoclipera y rica en texturas, que explora esos insights que no nos dejan ser tan libres.

Que no están en nuestra naturaleza. Paisajes veraniegos, lucha de almohadas y un último plano que se lleva la acción a sus últimas consecuencias.

Vamos todo muy en ese tono clásico de Aquarius que propone liberar al ser humanos:
 

¡Estamos programados para ser libres!


Una oda a la libertad. Una invitación liberadora para reflexionar, este verano sobre nuestro uso de la tecnología, las redes sociales. Una pregunta abierta hacia la posibilidad de que estemos dejando de disfrutar de la puesta de sol, mientras hacemos y compartimos (a veces casi absurdamente) la foto.

Mejor vivirlo que compartirlo, como si no hubiera un mañana. Vamos, toda una liberación. Muy Aquarius, muy fresquito.