La madre del primer hombre que llegó a la luna… se apellidaba Luna

 

El mundo está lleno de curiosidades y esta es una de esas que da que pensar. ¿Será solo una casualidad de la vida o hay otra explicación más profunda?

La cara que se te queda cuando te enteras de que… la madre del primer hombre que llegó a la luna… se apellidaba Luna.

Hoy hemos decidido ponernos filosóficos y abordar a nuestra manera –sembrando la duda y creando debate. ¡Abrimos hilo!– una de las grandes cuestiones que más ha traído de cabeza al hombre desde que el mundo es mundo: ¿Estaremos predestinados? ¿Existe alguna fuerza que determina a su capricho nuestro futuro? Si no, ¿cómo se pueden explicar algunos de los grandes misterios que ni la ciencia ni la lógica son capaces de descifrar? Teorías hay para todos los gustos y acontecimientos dignos de una película de intriga, también.

 

Curiosidades de astronautas de lo más curiosas

 

La primera misión tripulada que aterrizó en la Luna se envió el 16 de julio de 1969. Cuatro días después dos valerosos hombres pisaban la superficie lunar, aunque todavía hay quien se resiste a creerlo. Menos mal que ellos, oliéndose lo que podía ocurrir, se anticiparon y dejaron constancia de su hazaña con testimonio gráfico de por medio. Uno de esos dos valientes, el que pasó a la historia por ser el segundo que posó sus pies en el satélite, razón por la que casi nadie recuerda su nombre y, por cierto, quien aparece en las fotos tan famosas… aunque con el casco no se le reconozca –mala suerte, muchacho–, tenía una peculiaridad, llamémosla, familiar: su madre se apellidaba Luna (en inglés, claro, que para algo era estadounidense: Moon).

Este astronauta, que llegó a ser apodado como ‘la mejor mente científica del espacio’ ha sabido entender la complejidad más compleja del espacio exterior –en los últimos años se ha centrado en Marte– y explicar lo inexplicable en lo que se refiere a asteroides, estrellas, planetas y demás cuerpos y particularidades galácticas, pero, a buen seguro, a lo largo de su longeva vida no habrá sido capaz de dar respuesta a una de las preguntas que ha rondado la cabeza de muchos. A saber: ¿El hecho de que su madre se llamara Luna fue un condicionante que le marcó desde pequeño sin darse cuenta? ¿Estaba en su subconsciente y constituyó una de las motivaciones que le empujó a convertirse en ingeniero astronáutico? ¿Este hecho aparentemente insignificante ha sido una broma del destino? ¿Quizá nada en nuestro universo ocurra de manera fortuita y las coincidencias sean, en realidad, eventos sincronizados?

Nunca lo sabremos, pero de lo que sí tenemos certeza es de que la vida de este miembro del exclusivo club de los moonwalkers, con fama de serio, solitario, brillante, profesional e introspectivo, siempre ha estado orbitando sobre el viaje espacial que hizo cuando tenía 39 años y que marcaría para siempre el resto de su existencia.

A punto de cumplir 90 años, es muy probable que a este explorador y a sus seguidores siempre les quede la duda de si algo o alguien marcó su futuro desde antes incluso de que naciera. Compartimos esa incertidumbre, porque llegados a este punto solo nos queda afirmar que no es posible despejar la incógnita del que sigue siendo uno de los agujeros negros del pensamiento humano: la duda existencial de saber si estamos predestinados y, de ser así, si disponemos de algún margen de maniobra o no. Quién sabe, tal vez necesitemos una alineación planetaria para descifrar el código de las casualidades y las causalidades de este mundo… y del de más allá.

 

¡Descubre otras curiosidades!