Curiosidades de Marte

 

¿Puede haber algo más romántico que contemplar un atardecer rojizo? Tal vez uno azul mientras ves caer asteroides a la velocidad del rayo, como si fueran estrellas fugaces…

La cara que se te queda cuanto te enteras de que…

Como lo lees. Y lo acredita nada más y nada menos que la NASA, así que esta afirmación no es sospechosa de entrar en la categoría de las fake news. Pero vayamos por partes antes de centrarnos en esos exóticos atardeceres y analicemos la vibrante paleta de color que despliega nuestro vecino en el sistema solar.

De este planeta amigo sabemos muy pocas cosas, aunque podemos decir que en materia cromática tenemos claras dos certezas y una suposición. Empezaremos por esta última, en la que el color verde es el protagonista. Avisamos de que lo que vamos a contar ahora es fruto de imaginación, que no de la comprobación científica, pero lo daremos por bueno hasta que haya un avistamiento de materia inteligente (no sabemos si gris, hablando de colores…). Esta primera conjetura se la debemos a la literatura y las películas de género fantástico, que siempre han imaginado a los alienígenas de estos confines con un característico tono verde, tanto los marcianitos que vienen en son de paz como los que están dispuestos a colonizarnos.

Primer misterio resuelto. Vayamos al segundo y dejemos ya la inventiva a un lado. A Marte se le conoce como el planeta rojo, y con razón. Le sacan los colores la oxidación que producen las partículas de pirita, un fenómeno químico para el que se requiere oxígeno. Hasta ahí ningún problema. El asunto es que en la atmósfera de Marte no hay oxígeno. ¿Entonces? El CSIC lideró hace unos años una investigación internacional y, al parecer, según se recoge en la publicación del trabajo en Scientific Reports, cuando este mineral se disuelve se producen óxidos y sulfatos de hierro con un característico color encarnado. Expediente X desactivado. Queda claro que Marte es anaranjado y no por arte de magia, sino de la pirita.

 

Las puestas de sol en Marte son azules

 

Así las cosas, solo nos falta por explicar la tercera evidencia cromática de la que disponemos acerca de Marte, y es que sus atardeceres tienen el color de nuestro cielo en un día despejado. A lo mejor pensabas que en el espacio todo lo que rodea un planeta es oscuro. Pues no, a menos que estés a punto de ser absorbido por un agujero negro. Marte, además de ser rojo, tiene la particularidad de tener unos atardeceres en azul. ¿Te suena a ciencia ficción? Pues es tan real como que la Tierra es redonda. Y esto lo sabemos gracias al robot que hay sobre el terreno y que ha enviado unas imágenes que lo prueban. Aquí no hay trampa ni cartón, y los astrónomos confirman que esa foto finish es irrefutable. Todo se debe a la dispersión de los colores del espectro solar y a sus respectivas longitudes de onda. El polvo en la atmósfera de Marte tiene unas partículas muy finas que permiten que la luz azul (con menor longitud de onda) penetre de forma más eficiente que los colores con mayor longitud de onda, como los rojos o anaranjados. Y el efecto es todavía más pronunciado durante la puesta del Sol, cuando la luz atraviesa una trayectoria en la atmósfera más larga que al mediodía.

Resumiendo, Marte es un planeta de lo más animado, en lo que a tonalidades se refiere. Tiene los tres colores primarios: verde (vale, este es algo dudoso), azul y rojo. Con ellos se puede conseguir el resto de la paleta, así que quién sabe qué combinaciones multicolor nos quedan por descubrir.

 

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