Las vacas que tienen amigas son más felices...y muuuuuy productivas

 

Demostrado, los animales también tienen sentimientos, al menos los bovinos. Hacer ‘pandi’ les alegra la vida y, de paso, mejora su frecuencia cardíaca y reduce sus niveles de ansiedad.

 

 

Very best friends...

 

Ya se sabe, tener un amigo es tener un tesoro. Y no nos referimos solo a los humanos, que somos verdaderos animales de compañía. Aunque cueste creerlo, las vacas también tienen sus very best friends. Y es que el roce hace el cariño, tanto da si el contexto es la oficina y los colegas con los que compartes una larga jornada de trabajo, o las praderas y el establo donde al final del día se recogen estos bovinos superdotados para las “relaciones personales”. 

 

 

Amigos para siempre

 

Lo que vamos a contar no es una fábula con seres animados y poderes extraordinarios, no. Cualquier vaca, por corriente que parezca, tiene la capacidad de establecer relaciones de camaradería con sus congéneres. Esta es, al menos, la conclusión a la que llegó Krista McLennan cuando era estudiante de la Universidad de Northampton (Reino Unido) tras realizar una curiosa investigación para su tesis doctoral. Siendo veterinaria en ciernes se le ocurrió, aun a riesgo de parecer una lunática, poner en marcha su hipótesis de trabajo y tras observar varios días a un grupo de vacas, seleccionó unas cuantas, y las emparejó con sus mejores amigas, esas con las que pasaban la mayor parte del tiempo pastando. Después probó a cambiarles de partenaire y, finalmente, las separó.

Pues bien, con este experimento pudo constatar que cuando estos mamíferos estaban con sus amigas del alma se sentían mejor, su frecuencia cardíaca se estabilizaba y bajaban sus niveles de cortisol. Pero perder el contacto de sus allegadas disparaba su ansiedad y el estrés se multiplicaba exponencialmente cuando las dejaban aisladas.

Hasta ahí no sería más que la prueba fehaciente de que estos bovinos están dotados con una extraordinaria y asombrosa capacidad para la socialización. Pero la cosa no queda ahí. La investigación de esta profesora, que ahora imparte clases en la Universidad de Chester, ha tenido sus derivadas.

·         Unas han demostrado que a las vacas estrechar vínculos, además de hacerlas más felices, las convierte en seres más productivos: cuando están juntas dan más leche.

·         Y otras han puesto de manifiesto que estos animales también tienen sus preferidos entre los humanos, a los que son capaces de distinguir ¬y con los que hasta pueden establecer cierto grado de empatía.

Así que la próxima vez que una vaca se quede embobada mirándote a la cara, piensa que no le ha dado un aire, sino que está haciendo un ejercicio de reconocimiento facial y que lo único que busca es establecer lazos afectivos contigo. Como cantaban Los Manolos, solo quiere que seáis “amigos para siempre…”.