¡En Coca-Cola queremos revivir contigo todos los buenos momentos!

 

Reconócelo... cada vez que te juntas con amigos y amigas en un bar, no puedes evitar terminar hablando de esos momentos que habéis vividos juntos: “¿Os acordáis de aquellas vacaciones del 2003? Se merecerían un biopic de Hollywood”, “estuvimos a puntito de ser un grupo de Rock famoso”...

 

¿De verdad todas aquellas historias eran para tanto? ¿Oo quizás las hacéis mejores cada vez que habláis de ellas?

 

Sólo hay una cosa segura: nos encanta compartir historias. Y así, entre unos y otros, los goles de punterón en un barrizal se convierten en victorias dignas de aparecer en cualquier libro de texto. Y aquel amor de verano, de tanto hablar de él, no salió en la portada de aquella revista masculina porque le partía la tarde.

 

Si hoy pudieras volver a revivir todos esos momentos tal y como sucedieron quizás te sorprenderías.

Imagina que pudieras viajar en el tiempo para ver lo que en realidad sucedió. ¿Qué crees que pasaría?

 

Pues que probablemente, más de uno y de una seguro que al verlo diría: ¿De verdad que este es el paisaje paradisíaco de aquellas vacaciones románticas? ¡Pero si es un páramo! ¿Y este es el chico tan buenorro del que estaba enamorada? Pues vaya tela…

 

O míralos a ellos, también han viajado al pasado y están viendo ese partido de fútbol legendario contra aquellos temibles rivales. ¿Qué ven? Pues que los rivales no sólo no eran temibles, sino que eran bastante canijos y de justito talento para dar patadas a un balón. ¿Y cómo es el estadio que se vino abajo con el gol de la victoria? Pues apenas un par de gradas desangeladas en las que un par de abueletes siguen el juego con una pasión más que contenida.

 

¡No bebemos para olvidar, sino para disfrutar cada momento!

 

Somos así. Disfrutamos tanto viviendo algo como compartiéndolo. Eso es algo maravilloso, algo muy nuestro y esa es la verdad en la que hemos basado nuestra última campaña de bares.

 

Una campaña en la que, con el humor como bandera, todos nos reímos un poco de nosotros mismos, y en la que además, Coca-Cola en mano, invitamos a seguir haciéndolo.

 

Porque siempre es buena idea ir con amigos a un bar a disfrutar de una Coca-Cola fresquita. Si no disfrutas por lo que te pasa, disfrutas por contar lo que os pasó el otro día. ¿Quién sabe en qué se convertirán las historias que vivimos hoy?

 

No bebemos para olvidar, bebemos para disfrutar.