Las comidas con Coca-Cola
saben mejor

Disfruta cocinando

Lunes. 15:00 – Llegas a casa con hambre y ahora es cuando lamentas que esta mañana antes de salir por la puerta te diese demasiada pereza dejar hecha la comida. Ahora mismo cualquier opción te viene bien. Abres la nevera y escoges cuatro cosas, suficiente para cocinar algo rápido, no tienes ganas de complicarte la vida a estas horas. Preparas la mesa, porque eres de los que creen que aunque algo sea sencillo no tiene porque no hacerse bien. Cubiertos, vaso y el pan recién hecho que acabas de comprar. Parece que la cosa mejora pero falta algo, ese punto para que una comida totalmente improvisada acabe siendo redonda. Vuelves a abrir la nevera y está ahí, una Coca-Cola bien fría, perfecta para un día como hoy. Porque cada comida puede ser un momento especial.

Miércoles. 21:00 - Noche de peli en casa para dos. Pero esta vez no vas a dejarlo en un plan sin más y decides no llamar a la pizzería de siempre para variar. Te pones manos a la obra y piensas en preparar algo más casero, aunque sea un día entre semana no tiene por qué ser como cualquier otro. Finalmente optas por algo que se te da francamente bien, con poca elaboración pero que nunca falla en ocasiones como esta, informales pero con cierto encanto. Y entonces, ya que estás, se te ocurre darle ese punto más. Sacar a la luz esos mantelitos que te regalaron en la fiesta de inauguración de tu piso, aquellos que pensaste que jamás usarías y mírate. Suena el timbre, abres la puerta y ahí está: la compañía perfecta con una par  de Coca-Colas frías bajo el brazo. Una combinación de lujo con la cena improvisada que te has montado. Ahora solo queda lo más importante: disfrutarlo juntos. Porque cada comida puede ser un momento especial.

Viernes – 22:00. Sin saber por qué te has venido arriba y has invitado a cenar a tus amigos a casa. Pero nada de comida rápida, sino algo en plan “bien”. Una buena tortilla de patata receta de tu madre, jamoncito rico, ese queso que estabas reservando para un momento especial. Vamos, en este momento no hay otro anfitrión como tú, a partir de ahora tienes claro que todas las cenas querrán que sean en tu casa. Antes de que los invitados hagan acto de presencia lo dejas todo listo, incluso esa playlist perfecta que te llevas currando los últimos tres meses. Y por supuesto, lo que no debe faltar, las botellas de Coca-Cola esperando en la nevera. Porque lo sabes,  cada comida puede ser un momento especial.

Domingo – 13:00. La tradicional comida familiar semanal. Todos os juntáis en la cocina mientras tu padre prepara esa paella que solo él sabe hacer y que nadie es capaz de igualar. Pero lo mejor es todo el ritual que rodea ese momento: las anécdotas de siempre, las nuevas bromas, la mismas riñas con tus hermanos. En el fondo, la comida es lo de menos, lo importante es cómo la acompañas y compartir esos momentos con los tuyos, porque así cualquier plato siempre sabe mejor. Es hora de sentarse a la mesa, el arroz está en su punto y no debéis hacerle esperar, pero antes vas a la nevera, y en la última balda, al fondo, está la Coca-Cola, siempre en el mismo sitio, como si con los años se hubiese ganado su lugar en la casa. La llevas a la mesa y al abrirla oyes ese sonido inconfundible, que al igual que la paella de tu padre los domingos, nunca cambia por muchos años que pasen. Porque cada comida puede ser un momento especial.

 

Descubre nuestras recetas