Chips de Yuca con Salsa de Gambas

por Sergio Señor

 

Comensales: 4 personas

Tiempo: 20 minutos

 

Chips de Yuca con Salsa de Gambas

INGREDIENTES

1 yuca
sal
200 g de gambas
200 ml de nata
1 ajo

 

Chips de Yuca con Salsa de Gambas

PREPARACIÓN

 

Para hacer los chips empezamos pelando la yuca con un pelador de patatas y, una vez sin piel, sacamos lonchas muy finas. Ponemos a calentar una sartén con aceite de oliva a fuego medio-alto y freímos las rodajas de yuca.

Cuando deje de “chisporrotear” las sacamos y colocamos sobre un plato con papel absorbente para que suelten el aceite. Solo así quedarán realmente crujientes.

A continuación hacemos la salsa. En una sartén doramos una diente de ajo e incorporamos las gambas enteras, con cabeza y cáscaras. Machacamos las cabezas para que suelten todo su jugo.

A los 3-4 minutos vertemos la nata y dejamos que se cocine durante diez minutos a fuego lento. Retiramos del fuego y lo trituramos muy bien, pasándolo por el chino si hiciera falta para que no queden restos de las gambas.

Ya está todo listo para servir la salsa en un bol acompañando a los chips.

Chips de Yuca con Salsa de Gambas

HISTORIA

 

Hace unos veranos decidí pasar unos días con unos amigos en su casa de Mallorca. Tienen barco y teníamos pendiente hacer varias excursiones por las islas, conocer calas recónditas y llenas de encanto, playas casi desérticas alejadas del turismo masivo de esas fechas. No he sido yo nunca muy de barcos pero el plan me pareció estupendo. Elegimos bien el día, buscando que el mar acompañara y estuviera en calma. Madrugamos para preparar algunas cosas para comer y se me ocurrió hacer chips de yuca con salsa de gambas, perfecto para un aperitivo en el mar.

Teníamos reserva en un restaurante sobre las dos y media de la tarde, pero nos retrasamos más de la cuenta y no llegamos a tiempo. Nos salvó el aperitivo y una nevera hasta arriba de Coca-colas muy frías. Los chips y los refrescos al sol, rodeados de mar por todos lados, hizo que nos olvidásemos de todo. Fue una maravillosa reunión de amigos, de baños en alta mar y de risas, muchas risas. Regresamos a tierra cuando caía la tarde. Relajados, bronceados y habiendo disfrutado del mejor aperitivo. Definitivamente repetiré el próximo año, aunque dicen que segundas partes no son buenas, hay planes que merecen la pena volver a vivirlos.

 

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