Fajitas de Solomillo Ibérico, Espinacas y Alioli

por Gonzalo D'Ambrosio

Comensales: 4 personas

Tiempo: 25 minutos

Fajitas de Solomillo Ibérico, Espinacas y Alioli

INGREDIENTES

4 fajitas
1 solomillo ibérico grande (o dos medianos)
1 paquete de espinacas
1 diente de ajo picado
aceite de oliva
sal
pimienta
1 cebolla morada
1 diente de ajo
1 huevo
zumo de 1 lima

 

Fajitas de Solomillo Ibérico, Espinacas y Alioli

PREPARACIÓN

 

Para hacer estas fajitas lo primero que hacemos es dorar el solomillo, dándole el punto deseado. Salpimentamos al gusto, cortamos en lonchitas y lo reservamos.

A continuación hacemos lo mismo con un ajo y salteamos las espinacas, sin olvidar aderezar con la sal y la pimienta.

Por otro lado hacemos un alioli, mezclando en un vaso de batidora el ajo, un huevo, el zumo, sal y pimienta. Emulsionamos con aceite de oliva y le damos el espesor que más nos apetezca.

Ya podemos calentar las fajitas. Es entonces cuando las extendemos y ponemos encima las espinacas, el solomillo y la cebolla morada en juliana. ¡Buen provecho!

Fajitas de Solomillo Ibérico, Espinacas y Alioli

HISTORIA

 

Los jueves nos juntamos los amigos de siempre para echar una partida a las cartas en la que nos jugamos la cena de la semana siguiente. Solo uno se libra de cocinar. Los perdedores deben pensar menú con postre incluido y agasajar a quien gane las partidas. La última vez tocó en mi casa, después de tantos años el mus sigue sin ser mi fuerte. Dejé preparado el relleno de unas fajitas fantásticas, Carlos trajo un jamón  y queso que estaban buenísimos y Adolfo el postre.

Pero llenar el estómago es lo último que hacemos. Lo primero es ponernos manos a la obra, ¡una cena está en juego! Ponemos el tapete verde, sacamos la baraja, los amarrakos y comenzamos la timba. En una mano las cartas, en la otra una Coca-cola con mucho hielo.

La concentración es total, no sabéis lo en serio que nos lo tomamos. No me puedo permitir distracciones, en tres años solo recuerdo dos veces haber sido yo el invitado. Este último jueves tampoco cambió la cosa, después de una hora de órdagos y "envidos" volví a salir nominado para hacer la cena de la siguiente vez. Resignado, me puse a hacer la cena de esa noche, unas fajitas de solomillo que nos hicieron olvidar lo mal que se nos da a algunos el mus.

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