Hojaldre de Pato, Ciruela y Queso Feta

por Gonzalo D'Ambrosio

INGREDIENTES

 
2 planchas de hojaldre
2 cuch de azúcar normal
200 gr de jamón de pato
400 gr de ciruelas sin hueso
150 gr de queso feta
1 cuch de azúcar moreno
1 cuch de mantequilla
1 paquete de berros
60 gr de nueces
vinagre de módena
sal
pimienta
aceite de oliva

PREPARACIÓN

 

Para comenzar esta receta cogemos las planchas de hojaldre y hacemos cuadrados. Las espolvoreamos con azúcar y las metemos en el horno a fuego lato entre dos placas, así evitaremos que suba.

Por otro lado salteamos las ciruelas en mantequilla y azúcar moreno hasta dorarlas. También se pueden hornear mientras se hace el hojaldre.

A continuación mezclamos los berros con las nueces picadas y condimentamos con una vinagreta de módena.

Sacamos el hojaldre y sobre uno de los cuadrados ponemos la mezcla, añadiendo encima las lonchas de jamón de pato, unos trozos de queso feta y las ciruelas ya asadas.

Para finalizar cubrimos con otra capa de hojaldre o lo dejamos al descubierto, como se hace con las cocas.

HISTORIA

 

Cocinar para mi supone un momento de concentración absoluto, de responsabilidad, al fin y al cabo es mi trabajo, pero también es un placer, a veces una evasión... me relaja pasar un rato entre fogones cuando necesito sacudirme el estrés de encima. En estos casos suelo buscar compañía, cocinar "a pachas" y convertir ese momento en un acto social estupendo, lleno de complicidad, de charlas, compartiendo una Coca-cola mientras uno lava la verdura y otro pica la cebolla...

De pequeño me metía en la cocina con mi madre y yo hacía de pinche. Yo me encargaba de las cosas más fáciles pero sin quitar ojo a cada paso que ella daba. Admiraba su destreza con el cuchillo, su forma de pelar los ajos, la delicadeza con la que trataba las verduras... Recuerdo especialmente un hojaldre que hacía que estaba bien rico, que a todos nos encantaba. En esos casos resultaba difícil echarme de la cocina. Me dejaba la masa a mi y acababa hasta arriba de harina, con el rodillo la trabajaba hasta donde me llegaban las fuerzas y ella remataba hasta dejar unas hojas finísimas. Hoy podemos encontrar la masa ya hecha, lo que ahorra mucho trabajo. Pero ese sabor, ese hojaldre que luego rellenaba con pato y acompañábamos de una Coca-cola son momentos que permanecerán para siempre en el historial de mis recuerdos favoritos.

 

Contenido producido por Canal Cocina