Spring Rolls Porteños

por Gonzalo D'Ambrosio

 

Comensales: 4 personas

Tiempo: 40 minutos

 

Rollitos de Salmón rellenos de Verduras

INGREDIENTES

8 discos de pasta brick
aceite de oliva
1 cebolleta (necesito la parte verde)
1 pimiento verde pequeño
500 g de solomillo picado a cuchillo
1 cucharadita de pimentón dulce
1 cucharadita de pimentón picante
1 pizca de comino polvo
4 huevos cocidos
sal
pimienta
Para acompañar, chimichurri

 

PREPARACIÓN

 

Empezamos los rollitos cortando la parte blanca de la cebolleta y el pimiento verde en brunoise o daditos. Cuando estén listos, los salteamos hasta que queden bien dorados, que es cuando añadiremos la carne y las especies. Salpimentamos y retiramos del fuego.

A continuación agregamos la parte verde de la cebolleta picada en juliana y los huevos también picados. Mezclamos bien y rellenamos con esta mezcla cada disco de pasta brick. Hacemos pequeños paquetes y horneamos en un horno precalentado a 200ºC. 

Una vez dorados, servimos con la salsa chimichurri.

 

 

HISTORIA

 

En casa siempre hubo perro. Primero tuvimos un pastor alemán que vivió catorce años, luego un caniche bastante cascarrabias, también tuvimos un gato que mi hermano se encontró abandonado en un contenedor, ¡y hasta un camaleón! Tenía claro que cuando me independizara tendría al menos un perro y así fue. Mi labrador tiene ya doce años, ya no es ni mucho menos un cachorro, pero es el mejor y más fiel compañero que he tenido en mi vida. 

Los domingos aprovecho para hacer grandes excursiones con él. Nos vamos a la Sierra, a alguna zona donde pueda correr libre, y preparo una mochila con algo de comer para apurar allí todo el día. Él se come su pienso y yo algo rico para reponer fuerzas, mi amigo gasta tanta energía que me arrastra y acabamos los dos muertos de hambre y de sed. 

La última vez preparé unos spring rolls porteños, una variante de las empanadas argentinas que me enseñó a hacer mi abuela. No dejamos lugar a la improvisación y vamos muy preparados, para él su cuenco de agua y para mi siempre una Coca-Cola Light que llevo en una bolsa térmica para tomármela bien fresca. ¡Qué sensación tan estupenda esa de sentarse en cualquier lugar, en silencio, simplemente disfrutando de ese momento entre los dos!. 

Este fin de semana buscaré otra ruta, después de varios días de duro trabajo nos merecemos un ratito de relax al aire libre. 

 

 

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