Desde siempre, nuevo.

 

En Coca-Cola sabemos de autenticidad. Piénsalo, las modas van y vienen, pero nosotros siempre hemos estado ahí… contigo.

 

 

Las modas van y vienen. Cada día surgen sabores nuevos y lo que ahora es tendencia, tarde o temprano, dejará de serlo. Es cuestión de tiempo. Mirarás atrás y pensarás cómo pudiste llevar esas pintas o cómo te pudo gustar ese grupo. Simplemente, es efímero.

 

Pero lo auténtico permanece. Porque tiene su forma de hacer las cosas, su propio estilo. Y eso no tiene fecha de caducidad.

 

Y en Coca-Cola lo sabemos bien, porque siempre hemos estado ahí, a tu lado.

 

Haz memoria… ¿qué tiene en común los momentos con amigos? Exacto, siempre hay una botella de Coca-Cola. Casi como una garantía de autenticidad. Casi como el punto de encuentro. Está presente en los momentos con tu gente, en esos ratos distendidos donde puedes sacar tu verdadero yo. Somos parte de la experiencia. Si las botellas hablaran…

 

Somos el producto que siempre ha estado ahí, a tu lado. Y eso es genial. Porque nunca te cansas de los amigos de siempre, de los lugares de siempre… De hecho, son los que te ponen los pies en el suelo, los que te recuerdan quién eres, con los que puedes ser tú mismo. Los tiempos cambian, pero no las cosas que te hacen sentir tú mismo. Lo de siempre tiene el poder de devolvernos a nuestra esencia, aunque a veces no le prestamos demasiada atención. 

 

Y es que, cuando estás delante de algo auténtico, se nota. Es instinto. Todos tenemos un radar innato, una especie de brújula que nos guía hacia lo genuino. Sólo tienes que dejarte guiar.

 

Pero al hablar de autenticidad, no nos referimos sólo a un clásico, sino a uno que ha sabido adaptarse y mantenerse siempre fresco, sin preocuparse por lo que hacen los demás. La clave de ser único es reinventarse sin perder la esencia.

 

La base de esa capacidad de adaptación es la calidad. Sin calidad sería imposible crear un producto auténtico, original y siempre actual. Es uno de nuestros valores diferenciales. Esa calidad, además, lo convierte en un mixer que marida con un montón de productos diferentes, aportándoles un extra de originalidad.

 

Otro de nuestros ingredientes claves es la personalidad. Coca-Cola tiene un carácter especial. Uno tan potente que es difícil de imitar. Somos parte de los momentos en los que hay algo que celebrar, parte de tu día a día… Incluso, nos hemos ganado un hueco en la cultura.

 

Algo importante que hemos aprendido en todo este viaje es que la originalidad no reside en intentar ser diferente. No son colores brillantes. No está en las cosas estridentes. No es algo que se intenta, es algo que se consigue casi sin darte cuenta.

La originalidad está en encontrar tu propio camino, ése con el que te sientes cómodo, en el que sólo hay sitio para ti. 

 

No nace de lo que quieres llegar a ser y cala hacia el interior. De hecho, es del revés. La originalidad nace dentro y salta al exterior. Inspira a la gente que te rodea, pero no se deja imitar. De ahí que venga de la palabra origen, porque siempre sigue la misma dirección.

 

Además, en Coca-Cola tenemos algo que nos hace únicos: sabemos cómo convertir cualquier momento en algo especial. Tiene que ver con nuestra forma de disfrutar, de sacarle partido hasta a las cosas más pequeñas. No necesitamos grandes celebraciones, aunque también sabemos movernos en ellas, sino que somos parte de lo cotidiano, de las cosas buenas del día a día.

 

En definitiva, llevamos toda la vida a tu lado, reinventándonos, marcando nuestro propio camino y viendo como tú recorrías el tuyo. Dicho de otra forma: desde siempre, nuevo.