Tiende puentes, abre la mente

Cuando estamos juntos, somos imparables. Las discusiones del día a día pueden hacernos olvidar lo importante, pero en Coca-Cola tenemos un plan. SIGUE LEYENDO

 

 

 

Una discusión surge por cualquier cosa. En casa, en el trabajo y hasta caminando por la calle. La razón suele ser lo de menos: las desacuerdos pueden surgir a la hora de decidir quién pone la mesa y baja a por Coca-Cola, qué serie vamos a ver o incluso por no dejar pasar a alguien en la calle. Los teléfonos, las redes sociales o estar pegado a la videoconsola todo el día son cosas que tampoco ayudan mucho, ya que a veces hacen que no nos comuniquemos con la persona que tenemos al lado. ¿Te suena? Vivimos en un mundo que parece girar más rápido que nunca y, a menudo, nos encontramos con este tipo de situaciones.  

 

Sin embargo, entre tantos estímulos que recibimos en nuestro día a día, parece que hemos olvidado algo muy importante que tiene la capacidad de solucionar muchos de estos problemas: la empatía. Es decir, esa capacidad tan humana de ponernos en el lugar de los demás para percibir y entender sus emociones y pensamientos. 

 

Piénsalo, ¿qué pasaría si en una discusión te detuvieras un segundo a pensar en lo que opina el otro y en cómo se siente? O incluso, yendo un poco más allá, ¿y si resulta que en realidad eres tú el que no lleva razón? Esa pequeña obsesión por tener siempre la última palabra lo puede nublar todo y, a veces, nos impide contemplar la posibilidad de que hayamos podido hacer las cosas mal.

 

Para evitarlo, la clave está en abrir nuestra mente y buscar los puntos en común. Porque cuando estamos abiertos a cambiar de perspectiva y ponemos de nuestra parte para conocer mejor otras culturas, otras ideas y a otras personas, crecemos de forma exponencial. Somos más tolerantes, aprendemos más de los demás y de nosotros mismos, y nuestra vida se enriquece. Los seres humanos somos seres lógicos que actuamos muy a menudo de manera francamente ilógica, pero eso no quiere decir que no podamos sacar lo mejor de nosotros mismos cuando más se necesita.

 

Está en tu mano volver a tender puentes cuando las discusiones se multipliquen a tu alrededor, cuando no haya entendimiento y cuando nadie escuche a nadie. Para que esto sea más fácil, te proponemos un plan de acción muy sencillo: solo hay que pararse a pensar un momento, ponerse en el lugar del otro y compartir algo positivo. Y si te cuesta dar el primer paso, invítale a una Coca-Cola y verás como este gesto tan sencillo ayuda a relajar el ambiente para que empecéis a pensar en todo lo que os une. Está claro que todo es mejor cuando somos abiertos.. ¿Te animas a hacer la prueba?